La forma en que se cría a los niños siempre ha evolucionado, adaptándose a nuevas investigaciones, cambios culturales e incluso reacciones contra los enfoques de las generaciones anteriores. Los padres de hoy –principalmente los Millennials y los mayores de la Generación X– tienden a ser más deliberados en su crianza que sus propios padres, armados con un acceso sin precedentes a información y consejos.
Para comprender este cambio generacional, encuestamos a los abuelos sobre sus opiniones sobre las tendencias actuales de crianza. Sus respuestas revelan una mezcla de admiración, preocupación y nostalgia. La conclusión clave: si bien se aprecian las comodidades modernas y una mayor participación de los padres, algunos valores tradicionales como la disciplina y los modales básicos parecen estar decayendo.
Lo bueno: mayor participación y comodidad moderna
Los abuelos elogiaron abrumadoramente la mayor inversión que los padres muestran en la vida de sus hijos. Una encuestada, Anne W., afirmó: “¡Mis hijos están tan interesados en sus hijos que es hermoso! Son 100% mejores que yo”. Este sentimiento refleja una tendencia más amplia hacia una crianza más consciente y comprometida.
La tecnología moderna también recibe altas calificaciones. Susan S. señala irónicamente: “Ojalá Amazon existiera en aquel entonces. La sola entrega de pañales me habría hecho estar continuamente agradecida”. Las comodidades de la vida moderna sin lugar a dudas alivian las cargas de la paternidad, un lujo del que carecieron las generaciones anteriores.
Otra tendencia positiva es la mayor participación de los padres. Angela A. observó que su hija y su yerno “llevan con éxito la mitad de la carga”. Muchos abuelos consideran que este cambio en los roles de género dentro de las familias es una mejora significativa.
Las preocupaciones: permisividad, modales y tiempo frente a la pantalla
A pesar de los elogios, varios abuelos expresaron su preocupación por las prácticas modernas de crianza. Un encuestado, Marny H., advirtió contra la confusión de “paternidad amable” con mera permisividad, argumentando que “Las personas que quieren ser padres amables realmente deberían informarse sobre cómo funciona”. Esto resalta el temor de que algunos padres puedan ser demasiado indulgentes sin comprender los principios subyacentes de una disciplina efectiva.
Una queja común gira en torno a los malos modales. Ream J. notó que “la mayoría de los niños de hoy en día no están lo suficientemente regulados emocionalmente como para usar modales aceptables en los restaurantes”. Esto plantea dudas sobre si el enfoque en la expresión emocional se ha producido a costa de la etiqueta social básica.
El tiempo excesivo frente a la pantalla es otra preocupación frecuente. Susan F. declaró sin rodeos: “¡Pasamos demasiado tiempo frente al maldito teléfono!” La omnipresencia de los dispositivos digitales y su impacto potencial en el desarrollo de los niños sigue siendo una preocupación para muchos.
Un llamado al equilibrio: empatía, paciencia y habilidades para el mundo real
Varios abuelos expresaron el deseo de que los padres lograran un mejor equilibrio entre la presión académica y la libertad infantil. Dawn J. argumentó que “la carrera hacia ninguna parte ha vuelto ansiosos a los niños”. Ella cree que el exceso de programación y la preparación excesiva para el futuro roban a los niños su juventud.
Eric R. advirtió contra la erosión de las habilidades esenciales para la vida en un mundo cada vez más dominado por la tecnología: “En un mundo que pronto será dominado por la inteligencia artificial… debemos dar un paso atrás para poder enseñar paciencia y comprensión”. Su punto subraya la importancia de cultivar la empatía, el sentido común y la creatividad, cualidades que las máquinas no pueden reemplazar.
El resultado final
Los abuelos ven mejoras claras en la crianza de los hijos moderna: mayor participación, responsabilidad compartida y acceso a la comodidad. Sin embargo, también les preocupa la disminución de la disciplina, los modales y el énfasis excesivo en el éxito futuro a expensas de la infancia actual. La división generacional sugiere la necesidad de lograr un equilibrio: fomentar el bienestar emocional y al mismo tiempo defender valores fundamentales de respeto, responsabilidad y preparación para el mundo real.



























