La omnipresente realidad de las retiradas de alimentos: ¿por qué son tan comunes?

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Las retiradas de alimentos se han convertido en un hecho inquietantemente frecuente. Desde camarones radiactivos hasta bebidas energéticas con vodka, los titulares en 2025 y 2026 estuvieron llenos de informes alarmantes de contaminación. Un reciente retiro masivo de cientos de productos de Gold Star Distribution en Minneapolis (incluidos tés helados de Arizona, productos Dole, dulces Haribo y cereales Kellogg’s) debido a contaminación con orina de roedores, heces de aves y salmonella es solo un ejemplo. El problema no es aislado; La FDA y el USDA anunciaron retiros del mercado de queso rallado con fragmentos de metal, fórmula infantil contaminada con Clostridium botulinum y productos de marcas importantes como Trader Joe’s, Ritz, Häagen-Dazs, Wegmans, Boar’s Head y White Castle.

Estos incidentes plantean una pregunta crítica: ¿por qué son tan comunes las retiradas de alimentos? La respuesta es compleja, pero el problema central es que nuestra infraestructura de seguridad alimentaria está luchando por seguir el ritmo de los métodos de producción modernos y la falta de financiación.

La magnitud del problema: un recordatorio casi diario

Según el experto en seguridad alimentaria Darin Detwiler, PhD, “literalmente, tenemos casi un retiro del mercado por día”. Esto no es sólo una percepción; El USDA informa que los patógenos transmitidos por los alimentos causan 48 millones de enfermedades y 3.000 muertes anualmente en los Estados Unidos, cifras que no han mejorado en tres décadas. Esta estadística subraya la persistente incapacidad para abordar los problemas sistémicos subyacentes.

Los propios retiros son un componente necesario de la seguridad alimentaria: demuestran que los sistemas de detección funcionan, aunque de manera imperfecta. Barbara Kowalcyk, PhD, directora del Instituto de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad George Washington, explica: “No es que podamos ir al supermercado y decir: ‘Oh, ese paquete de aves tiene salmonella y ese no’. Dependemos del gobierno para verificar los sistemas de seguridad de la empresa”. Pero esa dependencia es cada vez más tensa.

Falta de financiación y debilidades sistémicas

El problema no consiste sólo en identificar la contaminación; se trata de prevenirlo. Los crecientes costos, los recortes de personal en los departamentos de salud y las reducciones en los programas de seguridad alimentaria están poniendo en peligro un sistema que ya no cuenta con fondos suficientes. La FDA y el USDA controlan los alimentos, pero los fabricantes pueden enviar los productos antes de que se completen las pruebas de muestra, lo que significa que los alimentos contaminados a menudo llegan a los consumidores antes de que se emitan los retiros del mercado.

Para agravar aún más el problema está la reducción de los programas de vigilancia de los CDC. FoodNet, el programa de vigilancia activa de la agencia, redujo el seguimiento de ocho patógenos a solo E. coli y salmonella, evitando potencialmente brotes de otros contaminantes peligrosos. Kowalcyk advierte que los recortes del departamento de salud y los bajos presupuestos exacerbarán este problema, lo que provocará informes más lentos y brotes perdidos.

Las causas más comunes de retiradas del mercado

En 2025, los alérgenos no declarados fueron la causa más frecuente de retiradas del mercado (45% de todos los casos). Si bien estos son críticos para los 33 millones de estadounidenses con alergias alimentarias, también indican un descuido más amplio en la fabricación. Los patógenos transmitidos por los alimentos representaron el 34% de los retiros del mercado, siendo Listeria monocytogenes y salmonella los más comunes.

Otras causas notables incluyeron la contaminación por objetos extraños (8,7%) y la posible contaminación radiactiva (3,8%), lo que destaca la variedad de peligros que enfrentan los consumidores.

Alimentos de alto riesgo a tener en cuenta

Ciertos alimentos aparecen constantemente en las listas de retirada. El queso rallado, la carne de res y de aves molida o desmenuzada, las carnes frías, los alimentos preparados, los brotes, las microverduras y los productos frescos presentan mayores riesgos debido a los métodos de procesamiento o las condiciones de cultivo.

Por ejemplo, el queso rallado suele elaborarse a partir de varios lotes, lo que aumenta la probabilidad de contaminación. La carne molida combina insumos de numerosos animales, lo que amplifica el riesgo. Los alimentos preparados, si bien son convenientes, carecen de la seguridad de las comidas caseras. Los brotes y los microvegetales prosperan en condiciones que también favorecen el crecimiento de patógenos.

Protegerse: una vigilancia necesaria

Las personas con sistemas inmunológicos comprometidos, los niños, los ancianos y las mujeres embarazadas corren el mayor riesgo. Si bien eliminar el riesgo es imposible, la conciencia y la precaución pueden ayudar. Prestar atención a las retiradas del mercado, cocinar bien los alimentos de alto riesgo y enjuagar los productos cuidadosamente son pasos esenciales.

La realidad es que las retiradas de alimentos no están disminuyendo; son una característica persistente de nuestro sistema alimentario moderno. La pregunta no es sólo si las retiradas del mercado están aumentando, sino cuántas personas están resultando perjudicadas y por qué la seguridad alimentaria no mejora. Hasta que se aborden problemas sistémicos como la falta de financiación y la supervisión laxa, los consumidores deben permanecer atentos para protegerse.