Las hermanas olímpicas del curling equilibran la maternidad y la competición de élite

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Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Milán marcarán un cambio significativo para las hermanas de curling del equipo de EE. UU., Tara y Tabitha Peterson. A diferencia de los muy restringidos Juegos de Beijing de 2022, esta competición promete un estadio lleno y un regreso a la normalidad. Sin embargo, el mayor cambio no es sólo la atmósfera; Ambas atletas son ahora madres, lo que aporta una nueva perspectiva a los deportes de élite.

Una nueva perspectiva sobre la competencia

Tara Peterson, tres veces deportista olímpica, enfatiza el cambio de mentalidad: “Toda la perspectiva de ser madre… nos hace jugar más relajados”. La presión para triunfar se siente menos absoluta cuando hay un bebé esperando en casa. Esta nueva resiliencia les permite competir con menos ansiedad, centrándose en el rendimiento en lugar de únicamente en el podio.

Las hermanas programaron deliberadamente sus embarazos para que coincidieran con la temporada de curling, priorizando la cercanía familiar. “Queríamos tener bebés al mismo tiempo sólo por el resto de sus vidas, para crecer y estar cerca”, explica Tara. Esta planificación intencional demuestra un compromiso tanto con la excelencia atlética como con los vínculos maternos.

Recuperación y entrenamiento posparto

Volver a la competición de alto nivel después del parto presentó desafíos físicos. Tabitha Peterson, de 36 años, recuerda su primer juego siete semanas después del parto: “Me dolían las rodillas… todas mis articulaciones estaban flojas”. La hormona relaxina, crucial durante el embarazo, dificultó la recuperación. Pese a ello, ambas hermanas se adaptaron, compaginando la lactancia con exigentes horarios de entrenamiento.

Sus entrenamientos de curling implican entrenamiento de fuerza de todo el cuerpo, incluidas sentadillas y flexiones de bíceps, complementados con trabajo cardiovascular y central. Las hermanas mantuvieron este régimen durante sus embarazos, mostrando dedicación tanto al fitness como a la maternidad.

Dedicación a largo plazo al deporte

El viaje de las hermanas Peterson en el curling comenzó en la infancia, alentadas por los amigos de sus padres. Inicialmente incursionaron en otros deportes (gimnasia, patinaje artístico, golf, fútbol) antes de comprometerse con el curling. Su persistencia pone de relieve una dedicación a largo plazo forjada a lo largo de años de formación.

Ahora han descubierto el placer de ser padres junto con sus carreras deportivas. Noelle, la hija de 14 meses de Tabitha, ya está imitando los movimientos de su madre, mientras que el hijo de Tara está ampliando rápidamente su vocabulario a través del lenguaje de señas. Las hermanas reconocen que mantener este equilibrio requiere apoyo: cuidado de niños a tiempo completo para Tara y horarios de trabajo flexibles para Tabitha, complementados con asistencia familiar.

La influencia de los padres comprensivos

Las hermanas atribuyen su éxito a sus padres activos y alentadores, quienes les inculcaron el valor del deporte en su educación. Tienen la intención de transmitir este legado a sus propios hijos, creyendo en los beneficios del compromiso atlético para el desarrollo juvenil.

Tabitha experimentó recientemente la alegría única de escuchar la voz de su hija desde las gradas durante un torneo. “Simplemente me recordó, sí, estoy practicando este deporte, y lo estoy practicando a un alto nivel, pero mi bebé está sentado allí. Y eso es genial”.

Las hermanas Peterson encarnan un paradigma moderno: equilibrar la competición atlética de élite con el exigente pero gratificante papel de la maternidad. Su historia demuestra que el éxito no requiere sacrificar la vida personal; en cambio, se puede mejorar abrazándolo.