Decidir qué cocinar cada noche es agotador. Especialmente para las familias, la carga mental puede ser abrumadora. Pero hay una solución: noches temáticas.
La desarrolladora de recetas Amy Palanjian de Yummy Infant Food simplificó las cenas de su familia asignando una categoría a cada día. Su hogar sigue este horario: los domingos son para sopa, los lunes para pasta, los martes para quesadillas o burritos, los miércoles para pollo, los jueves para comidas congeladas, los viernes para pizza y los sábados para cenas donde se limpia el refrigerador.
Este sistema no restringe la creatividad, sino que la enfoca. Como explica Palanjian, “siempre tengo un punto de partida, lo que significa que comienzo a planificar la cena con mis opciones ya reducidas”. También genera previsibilidad para los niños y, al mismo tiempo, permite flexibilidad en función de los ingredientes, las ventas o los antojos personales.
Palanjian adoptó este marco en 2019 después del nacimiento de su tercer hijo, inspirándose en la rotación similar del menú de una guardería. Observó que las comidas estructuradas aumentaban la variedad de alimentos sin rigidez. Al designar “pasta” para los lunes, podría elegir el tipo de pasta y salsa según la temporada, las compras o simplemente su nivel de energía.
El enfoque es adaptable. El verano podría significar cocinar a la parrilla en lugar de sopa los domingos. Se trata de reducir la fatiga por tomar decisiones, no de imponer reglas estrictas.
La influencer de Instagram Lindsay Taylor (@the.food.doula) probó recientemente este método y descubrió que era menos estresante y requería menos tiempo. Asigna proteínas a cada día (salmón, pollo, bistec, etc.) y las prepara cuando tiene tiempo, dejando que el resto de la comida se combine según los ingredientes disponibles. Taylor incluso usa temas para priorizar ciertos alimentos, como “noche de proteínas vegetales” para más lentejas y frijoles.
La dietista registrada Maya Feller de Maya Feller Nutrition está de acuerdo en que esta estructura puede reducir la fatiga por tomar decisiones y al mismo tiempo promover la variedad. “Permite al cocinero casero tener variedad dentro de la categoría”, señala, señalando que la pizza puede ser casera o congelada, y la pasta puede incluir cualquier verdura o proteína.
La clave es elegir temas que le gusten a su hogar. Si a alguien no le gusta la sopa, no fuerce una noche de sopa. Los atajos también son bienvenidos: desayuno para la cena, sándwiches, comida para llevar o platos de merienda. El objetivo es aligerar la carga mental, no crear más trabajo.
La repetición es perfectamente normal. Si el lunes es la noche del curry, está bien hacer la misma receta semanalmente. Pequeños cambios (servirlo con quinua en lugar de arroz o una proteína diferente) mantienen el interés sin exigir un esfuerzo excesivo.
En última instancia, este marco de planificación de comidas no se trata de perfección; se trata de crear un sistema manejable que reduzca el estrés y haga que la hora de la cena sea más agradable para todos los involucrados.




























