Dormir boca arriba y reflujo ácido: por qué es importante la posición al dormir

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Dormir boca arriba, especialmente en una posición rígida de “soldado”, puede empeorar el reflujo ácido, una afección común que afecta a millones de personas. El reflujo ácido, también conocido como enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), causa síntomas como acidez de estómago, regurgitación e incluso tos crónica. Si bien muchos prefieren esta posición por comodidad o hábito, comprender su impacto en la digestión es crucial para mejorar el sueño y la salud.

La conexión entre dormir boca arriba y el reflujo ácido

La cuestión central es la gravedad. Cuando se acuesta boca arriba, especialmente de forma rígida, el contenido del estómago fluye más fácilmente hacia el esófago. Esto sucede porque el esfínter esofágico inferior (EEI), el músculo que impide que el ácido del estómago suba, puede relajarse o debilitarse, permitiendo que el ácido escape.

La posición de “soldado” para dormir (acostado derecho con los brazos a los costados) exacerba esto. Los expertos explican que crea una postura neutral que, si bien reduce los puntos de presión, no ayuda a mantener bajo el ácido del estómago. Elevar la cabecera de la cama es una mejor solución, ya que aprovecha la gravedad.

Más allá del reflujo: otras desventajas de dormir boca arriba

Dormir como un soldado no sólo es malo para quienes padecen reflujo ácido. También puede contribuir a:

  • Ronquidos y apnea del sueño: Una posición plana puede colapsar las vías respiratorias.
  • Dolor de espalda: El soporte inadecuado del colchón empeora la desalineación de la columna.
  • Entumecimiento: Los brazos inmovilizados a los lados restringen la circulación.

Sin embargo, dormir boca arriba tiene ventajas. Reduce las arrugas faciales, previene la presión en un lado del cuerpo y promueve la alineación de la columna con un soporte adecuado del colchón. La clave es moderación y apoyo.

Cómo mitigar el reflujo ácido mientras se duerme boca arriba

Si prefiere dormir boca arriba, considere estos ajustes:

  1. Eleve la parte superior de su cuerpo: Eleve la cabecera de su cama entre 6 y 8 pulgadas usando elevadores o una almohada en forma de cuña. Las almohadas normales no son suficientes.
  2. Ajuste su dieta: Termine de comer de 2 a 3 horas antes de acostarse, evitando el alcohol, la cafeína, las comidas picantes y las comidas pesadas.
  3. Apoye la alineación de la columna: Utilice una almohada que mantenga la postura adecuada del cuello.
  4. Mantenga un peso saludable: El exceso de presión abdominal empeora el reflujo.

El lado izquierdo es el estándar de oro

Si los ajustes no ayudan, cambie a dormir del lado izquierdo. La anatomía del estómago hace que esta posición sea ideal: el esófago se ubica encima del contenido del estómago, lo que reduce la exposición al ácido. Los estudios confirman que reduce los episodios de reflujo en comparación con dormir en posición horizontal o del lado derecho.

“Los síntomas nocturnos son multifactoriales”, explica la especialista en sueño Daniella Marchetti. “El horario de las comidas, el peso corporal y la medicación influyen”.

En última instancia, no existe una solución infalible. Si el reflujo persiste, consulte a su médico. Pero si comprende cómo la posición para dormir afecta la digestión, podrá tomar medidas para lograr noches más cómodas y sin síntomas.