Por qué su elección de asiento en el avión podría afectar su salud

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Viajar a menudo significa navegar en un entorno de alta densidad donde prosperan virus y bacterias. Si bien la mayoría de los pasajeros se concentran en usar mascarillas o desinfectante de manos para evitar enfermarse, los expertos médicos sugieren que una simple decisión tomada durante la reserva del vuelo (la selección de su asiento ) puede influir significativamente en el riesgo de infección.

El peligro del asiento del pasillo

Si bien el asiento del pasillo suele ser el preferido por su comodidad y fácil acceso al baño, los especialistas en enfermedades infecciosas advierten que en realidad es un “imán de gérmenes”.

Según expertos de Orlando Health y Houston Methodist, el asiento del pasillo lo coloca en el camino directo del movimiento constante. Los principales riesgos incluyen:

  • Mayor contacto humano: Usted está expuesto a cada pasajero que pasa junto a usted en el pasillo. Una investigación de la Universidad Emory indica que el 40% de los pasajeros se levanta al menos una vez durante un vuelo, y el 20% se levanta dos veces o más.
  • Patógenos transmitidos por el aire: Cuando las personas pasan, tosen o estornudan, pueden dispersar patógenos directamente en su espacio personal.
  • Contaminación de la superficie: Los pasajeros del pasillo tienen más probabilidades de tocar los apoyabrazos o las superficies durante las turbulencias o mientras se mueven, lo que podría transferir gérmenes a áreas comunes que luego tocará.

La mejor defensa: el asiento junto a la ventana

Si su objetivo es minimizar la exposición a los gérmenes, los profesionales médicos recomiendan optar por el asiento junto a la ventana.

La Dra. Ashley Drews y la Dra. Jen Caudle señalan que el asiento junto a la ventana ofrece varias capas de protección:
1. Tráfico reducido: Evitas el “flujo” constante de personas caminando hacia el baño.
2. Menos superficies compartidas: Menos personas tocarán su reposabrazos en comparación con un asiento del pasillo o del medio.
3. Barrera física: Puedes apoyarte contra la pared de la cabina, lo que reduce la probabilidad de que extraños te rocen.

Nota de precaución: Si bien el asiento junto a la ventana es estadísticamente más seguro, no es garantía de salud. Su proximidad a una persona infecciosa sigue siendo el factor de riesgo más importante, independientemente de dónde se siente.

Gestión del riesgo: más allá de los asientos

Dado que no se puede controlar quién se sienta en los asientos que le rodean, los expertos sugieren un enfoque de higiene de varios niveles para mitigar los riesgos inherentes a los viajes en avión.

Mejores prácticas de higiene

  • Desinfecte con frecuencia: Use agua y jabón o un desinfectante para manos a base de alcohol, especialmente después de los controles de seguridad y antes de comer.
  • Desinfecte su espacio: Use toallitas desinfectantes en superficies de alto contacto, como mesas tipo bandeja, apoyabrazos y hebillas de los asientos.
  • Cuide sus manos: Evite tocarse la cara y limite el contacto con superficies innecesarias.
  • Practique la etiqueta respiratoria: Tosa o estornude en el codo para proteger a quienes lo rodean.

Bienestar personal

  • Manténgase hidratado: Volar puede provocar deshidratación, lo que puede afectar su bienestar general.
  • Controle su salud: Evite volar si ya no se siente bien y considere precauciones adicionales si está inmunodeprimido o tiene afecciones cardíacas o pulmonares subyacentes.
  • Rutina posterior al vuelo: Cambiarse de ropa después de un vuelo puede ayudar a eliminar cualquier contaminante ambiental persistente.

Conclusión

Si bien la selección de asientos no puede eliminar el riesgo de enfermedad, elegir un asiento junto a la ventana en lugar de un asiento en el pasillo puede reducir su exposición a patógenos tanto en el aire como en la superficie. Combinados con una higiene de manos y una desinfección de superficies constantes, estos pequeños ajustes pueden ayudarle a llegar sano a su destino.