Cómo la tímida infancia de Eleanor Roosevelt dio forma a su legado

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Eleanor Roosevelt no comenzó como la figura pública más segura del mundo. Nacida con dinero en la ciudad de Nueva York, llevaba el peso del privilegio pero nada de la tranquilidad. Era tremendamente tímida. Entonces, la tragedia llegó temprano. Sus padres murieron antes de que ella cumpliera diez años.

Suena sombrío. Fue.

Pero aquí está el giro. Los años más felices de su vida llegaron después de la pérdida. Esos tres años en un internado cerca de Londres lo cambiaron todo. Ella prosperó allí. Aprendió a valerse por sí misma. Se graduó a los 18 años con un nuevo sentido de sí misma.

“La época más feliz de mi vida”, dijo, “fueron los tres años que pasé en un internado para niñas cerca de Londres”.

¿Por qué esto es importante para ti? Quizás te sientas tímido. Quizás perdiste a alguien joven. Quizás esté buscando su propio puerto seguro. Eleanor encontró el suyo en un salón de clases lejos de casa. Ella desarrolló resiliencia cuando nadie la miraba.

Mire su vida posterior. La Primera Dama. El diplomático. El defensor de los derechos humanos. No se llega allí sin ese entrenamiento temprano. La tímida chica de Nueva York aprendió a hablar. Ella aprendió a liderar. Aprendió que la familia no es sólo lo que está a tu alrededor. Es en quién te conviertes.

Empiece poco a poco. Encuentra tu internado. No tiene por qué ser en Inglaterra. Puede que sea un trabajo. Un pasatiempo. Una habitación tranquila. Construya desde allí.